:: KHALID

Mi nombre es Khalid Sadik tengo 34 años, soy marroquí.

En mi país realicé los estudios de Formación Profesional Grado Medio de especialidad Tornero Fresador. Soy de la región de Beni-Mellal y en mi ciudad no pude encontrar trabajo relacionado con mi formación. Estuve trabajando en diferentes cosas: agricultura, ayudando a mi padre, talleres mecánicos, regenté una tienda de productos de primera necesidad en mi pueblo, etc. Veía que es muy complicado salir adelante ya que lo que ganaba no era suficiente para mantenerme y crear ahorros para comprar tierra o casa y establecerme por mi cuenta. Aunque contaba siempre con el apoyo de mi familia ya era la hora de independizarme.

Mi hermano mayor viajó hace varios años a España y se instaló allí con su familia. El sabía que yo tenía la intención de salir de Marruecos y de hecho ya intenté comprar un visado de trabajo que resultó ser falso. Sabiéndolo me apoyó en la búsqueda de oferta de trabajo en España, una empresa del sector metal presentó una solicitud de autorización de trabajo y residencia, tramitada por la Fundación San Ezequiel. En el 2004, la solicitud se resolvió de forma favorable y pude venir de forma legal.

Vine a España con mis papeles en la mano en enero del 2005, me acogió mi hermano en su casa. El día siguiente a mi llegada me fui a la Fundación y a la empresa para presentarme y agradecer su apoyo en este proceso. Casi no hablaba español y me traducía todo mi hermano. Entendí que primero tengo que estudiar español.

Llevo ya dos años trabajando en la misma empresa y me encontré con la gente buena, valoro mucho el apoyo que me prestan las orientadoras de la Fundación ya que gracias a ello puedo seguir con mis planes y proyectos profesionales. Este año me propusieron un curso de Máquina convencional y CNC que me dará la posibilidad de subir mi calificación profesional.
Creo que todos tenemos derecho a realizar nuestras aspiraciones y es muy importante tener alguien quién te orienta y te respalda en esto. Para mi han sido mi hermano, mi familia que han hecho realidad mis planes con su viva participación.


:: IRYNA

Me llamo Iryna. Nací en Ucrania.

Soy licenciada en Filología Hispánica y en Lengua Inglesa.
En mi país trabajé 18 años de profesora de español en el Colegio de Estudio Profundizado de los Idiomas Extranjeros.

En el año 2000 vine a España con visado de turista y me quedé aquí para vivir y trabajar.
Fue muy difícil. No tenía permiso de trabajo, no podía ejercer mi profesión. Empecé a dar clases particulares de ruso. Pero como eran pocas tenía que buscar otro trabajo. Durante casi dos años por las mañanas trabajaba en el servicio doméstico, por las tardes cuidaba a una niña y daba clases entre un trabajo y el otro.
Me aconsejaron llevar mi Currículum al Colegio Oficial de Abogados y me empezaron a llamar si necesitaban un intérprete de ruso o ucraniano.
Hace 2 años conocí a la presidenta de la Asociación “Soyuz”; fue ella la que me habló del labor de la Fundación San Ezequiel Moreno; ahí me ayudaron a elaborar mi currículum y me propusieron trabajar como profesora de español para personas recién llegadas al país y para trabajadores seleccionados en país de origen.

Ha sido para mí una buena oportunidad para aplicar mis conocimientos en el campo que más me gusta – enseñanza de español como extranjero, planificación de sesiones formativas, elaboración y adaptación del material. Lo siento como una confianza depositada en mí y me da mucha satisfacción ver que mis esfuerzos están agradecidos por los alumnos que ven en mi no solo una profesora de español sino una persona que les apoya en su integración y descubrimiento de nueva cultura.

No estoy arrepentida de haber emigrado. Me siento otra persona es como nacer otra vez.
Desde mi experiencia recomiendo a las personas inmigrantes que tenga la paciencia pues con paciencia y esperanza todo se alcanza.


:: CARLOS

Soy Carlos, de la ciudad de Guayaquil.

Allá en Ecuador, trabajaba en la sección de mariscos de un supermercado. Fueron mi madre y mi esposa con nuestra niña quien emigraron a España primero. Queremos mucho a nuestro país, pero también éramos conscientes de que allí existe mucha corrupción, se gana poco y la vida es cara; y todos queríamos una vida mejor.

Hace 5 años llegue a España con mi visado de turista en el bolsillo y con la idea de encontrar trabajo rápidamente. Empecé como muchos recogiendo fruta, también trabajé de portero en una discoteca y luego en una empresa de logística. El hecho de no tener papeles ni contrato de trabajo te hace más vulnerable; y en un caso no me pagaron.

Para mí lo complicado al principio fue la adaptación al ritmo de vida español. También es cierto que los ecuatorianos tenemos la ventaja de conocer el idioma, y la cultura española no nos es totalmente desconocida! Creo que también ha jugado un papel importante la presencia de familiares y amigos para que me sienta apoyado y más optimista los primeros tiempos.

A los dos años de estar en España una bocatería me ofreció un contrato de trabajo y pude regularizar mi situación. Ciertamente era un contrato de ½ jornada y tenía que compaginar este puesto con otros trabajos, pero fue un gran paso. Hoy en día, no me falta experiencia: pintura, albañilería, limpieza doméstica, recogida de fruta, fontanería, chocolatería... En general, tengo que decir que la acogida en las empresas ha sido buena, pero sí es difícil encontrar un trabajo fijo y seguro.

He acudido a la Fundación San Ezequiel Moreno con un amigo para que me orienten en la búsqueda de un trabajo más estable. A mí me gustaría trabajar en una fábrica, confío en mi suerte.